Monday, November 19, 2007

Sobre la ridícula y aceptada ley antitabáco

(Copio a continuación un post de http://linkillo.blogspot.com/, gracias!)
Anoche...
... un grupo de seminaristas me invitó a tomar una copa a un bar de moda. Acepté la invitación con la condición de que fuera un lugar con espacio para fumadores. No nos quedó más remedio que sentarnos en un patio trasero, atravesado por vientos inhóspitos, los pies al borde de la congelación y la gangrena, y la gargantas ateridas envueltas en pañoletas, cuellos altos, gorros frigios.Una de las seminaristas me transmitió la preocupación de los organizadores de la próxima convención internacional sobre SIDA, que habrá de realizarse en México, donde yo habia pasado unos días por cuestiones laborales. "¿Preocupación?", interrogué. Sí, me dijo, porque como siempre hay marchas de todo tipo alrededor del evento, temen que la sociedad mexicana no vea con buenos ojos manifestaciones semejantes. "Qué disparate", murmuré a través de mi bufanda. La ciudad de México, de lo que estábamos hablando, es mucho más moderna que Buenos Aires, que en los últimos años se ha convertido en una capital chacarera, como lo demuestra la absurda ley que en ninguna ciudad civilizada existe y que impide a fumadores y no fumadores compartir el mismo bar. En México, ciudad de contrastes intensos, se puede fumar en bares, naturalmente, y en los restaurantes hay áreas para fumadores y no fumadores, como sucede en Berlín, en Madrid, en París, en Caracas, en Mar del Plata, en fin... en el mundo entero que consideramos civilizado.¿Hay más cáncer en en esas ciudades que en las capitales fundamentalistas del movimiento antitabaco? Por supuesto que no. Los mexicanos se jactan, incluso, de que hay menos úlceras entre ellos, que comen fuego de entraña de dragón ya con el desayuno, que entre los españoles. Las grasas saturadas, dicen, son mucho más dañinas que el picante. Y el alcohol, naturalmente, una plaga mucho más difícil de sobrellevar que el tabaco.Los mexicanos en edad escolar leen diez libros por año, mientras los argentinos apenas uno y medio.Sólo la ignorancia cerril de la que los porteños hacen gala permite pensar que la ciudad de México sea una ciudad en la que una manifestación de disidentes sexuales pueda escandalizar a nadie. Sólo la ignorancia cerril y la vileza de sus habitantes permite explicar la vigencia y el respeto por una ley hipócrita, discriminadora y chacarera que rige en... no sé: ¿Rosario y Buenos Aires, las capitales de la soja transgénica?Los diarios pretenden que Buenos Aires es una ciudad cosmopolita. El más corto de los trayectos internacionales, sin embargo, demuestra qué provincianos somos y cómo el frío nos impide hacer sinapsis, entre otras cosas.

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